Antes de los nombres, antes de los reyes, antes incluso de la memoria…hubo fuego.
En lo alto del monte, cuando el mundo aún era un territorio indómito, los primeros habitantes de lo que hoy conocemos como Peralta buscaron refugio en la roca. Era la Edad del Bronce. Las cuevas del Vergel, excavadas con esfuerzo y paciencia, fueron más que un hogar: fueron un acto de resistencia. Allí comenzó todo. No había murallas, ni banderas, ni historia escrita. Solo hombres y mujeres enfrentándose a la noche, al frío… y al tiempo.